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Cómo dirigir un coro de personas ciegas

Mi experiencia al frente del Coro Fermín Gurbindo de la ONCE

Ignacio Parres Coro ONCE Cibeles 2023
Ignacio Parres dirigiendo el Coro Fermín Gurbindo de la ONCE en Cibeles 2023

Dirigir un coro significa comunicarse. Habitualmente lo hacemos con las manos, la mirada, el rostro y el movimiento corporal. Marcamos el compás, señalamos una entrada, pedimos una dinámica o anticipamos un final mediante gestos que los cantantes interpretan casi de manera automática.

Pero ¿qué sucede cuando una parte importante del coro no puede ver esos gestos?

Desde que asumí la dirección del Coro Fermín Gurbindo de la ONCE, he tenido que revisar muchas de las herramientas habituales de la dirección coral. No para reducir la exigencia musical, sino para encontrar otras formas de transmitirla.

Dirigir un coro de personas ciegas me ha obligado a explicar mejor, escuchar más y dar mayor importancia a elementos que, en otros coros, pueden pasar inadvertidos: la respiración compartida, la memoria musical, la precisión verbal, la percepción del espacio y la confianza entre quienes cantan.

Un coro formado por personas con realidades diferentes

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Coro Fermín Gurbindo de la ONCE (2024)

Aunque solemos hablar del Coro Fermín Gurbindo como un coro de personas ciegas, conviene precisar que en él conviven cantantes con realidades visuales diferentes.

Algunas personas tienen ceguera total; otras conservan algún resto visual y pueden distinguir luces, formas, movimientos o contrastes; también participan cantantes sin discapacidad visual. Además, cada integrante posee una formación musical, una experiencia coral y una forma de aprender diferentes.

Por tanto, no existe una adaptación única válida para todo el coro.

La primera enseñanza es evidente, pero importante: antes que un colectivo definido por una discapacidad, un coro está formado por personas. La labor del director consiste en conocerlas y encontrar los recursos que permitan a cada una participar con la mayor autonomía posible.

Cuando el gesto del director no es suficiente

En un coro convencional, buena parte de la información se comunica visualmente. Los cantantes ven las manos del director y siguen el pulso, las entradas, los cambios de tempo, las dinámicas y los finales.

En un coro de personas ciegas, el gesto sigue siendo útil para quienes pueden percibirlo, pero no puede ser el único lenguaje.

Como expliqué en un reportaje de Telemadrid sobre el Coro Fermín Gurbindo, en este coro «no marco el compás con gestos; marco la respiración».

La respiración conjunta se convierte en una herramienta esencial. Permite anticipar una entrada, compartir el tempo y generar la energía necesaria antes de comenzar a cantar. No siempre hace falta producir un sonido: el movimiento corporal, la proximidad y la inhalación del director también pueden percibirse.

Pero esta comunicación no se improvisa durante el concierto. Se construye en los ensayos mediante códigos conocidos por todos, repeticiones conscientes y una comprensión profunda de la obra.

El objetivo es que el cantante no dependa únicamente de una señal externa, sino que comprenda la estructura musical y sepa qué sucede antes, durante y después de cada intervención.

Cómo ensaya el Coro Fermín Gurbindo en Telemadrid

La importancia de dar indicaciones precisas

Dirigir un coro de personas ciegas obliga a ser especialmente cuidadoso con el lenguaje.

Expresiones habituales como «otra vez desde el compás 57», «entráis vosotros» o «mirad lo que hago» dejan de ser útiles. Es necesario identificar de formas diferentes el compás, la palabra, la frase musical o la sección exacta desde la que se reanuda el ensayo.

También hay que anticipar verbalmente lo que va a ocurrir:

  • Qué cuerda comienza.
  • Desde qué nota o palabra.
  • Cuántos compases se van a repetir.
  • Qué cambio debe realizarse.
  • Qué carácter buscamos.
  • En qué momento se producirá un corte o una transición.

Esta precisión beneficia a todo el coro, incluidas las personas que ven perfectamente. Cuando las indicaciones son claras, disminuyen las dudas, se aprovecha mejor el tiempo y cada repetición tiene un objetivo concreto.

La accesibilidad, en este caso, no es una carga añadida. Es una forma de mejorar la calidad del ensayo.

¿Cómo aprende una partitura una persona ciega?

No existe una única respuesta.

Algunas personas ciegas leen música en braille. Otras aprenden mediante grabaciones, archivos de audio, explicaciones verbales o la repetición durante los ensayos. Quienes conservan resto visual pueden utilizar partituras ampliadas o documentos digitales adaptados. Los hay que incluso se pueden guiar por midis y vídeos.

La musicografía braille es una herramienta extraordinaria, pero presenta una dificultad práctica: se lee con las manos y de manera lineal. No permite cantar y seguir simultáneamente una partitura como puede hacerlo una persona vidente con una partitura impresa. Pero puede servir para estudiar la obra.

Manos que leen música en braille
Manos que leen música en braille

Además, una obra que ocupa unas pocas páginas en tinta puede convertirse en un volumen mucho más extenso en braille. Por ello, la memorización adquiere una importancia especial.

Las grabaciones por voces también pueden facilitar el estudio autónomo. Permiten escuchar una línea concreta, repetir un pasaje y fijar notas o ritmos antes del ensayo. Sin embargo, aprender las notas es solo el principio. Después hay que trabajar colectivamente la afinación, el empaste, el fraseo, el texto y la interpretación.

Y también he tenido que inventar las audiopartituras.

Una grabación puede enseñar qué cantar, pero no construye por sí sola el sonido de un coro.

La memoria como herramienta musical

En cualquier agrupación coral es positivo que los cantantes conozcan la música más allá de lo que aparece escrito en la partitura. En un coro de personas ciegas, esa interiorización resulta todavía más importante.

Memorizar no significa únicamente recordar una sucesión de notas y palabras. Significa comprender la estructura de la obra, reconocer lo que hacen las demás voces y saber qué ocurre en cada transición.

Cuando la música está verdaderamente interiorizada, el cantante puede concentrarse en seguir al director, escuchar, respirar y participar en la interpretación colectiva.

Esta forma de trabajar desarrolla una cualidad esencial para cualquier músico, tengo o no alguna discapacidad: la escucha interna. Antes de cantar una nota, hay que ser capaz de imaginarla; antes de entrar, hay que sentir el tempo; antes de terminar una frase, hay que saber hacia dónde se dirige.

El espacio también forma parte de la música: la accesibilidad

Coro Fermín Gurbindo ONCE Bienal 2022 CON RESPONSABLES MADRID
Coro Fermín Gurbindo ONCE Bienal 2022

La accesibilidad no se limita a las partituras o a las instrucciones musicales. También afecta a la sala de ensayo y al escenario.

Una silla desplazada, un atril inesperado, un cable atravesando una zona de paso o un cambio de posición pueden convertirse en obstáculos. Por eso es importante mantener referencias estables y explicar previamente cualquier modificación del espacio.

En una actuación también deben ensayarse, con tiempo, las entradas, las salidas, la colocación, los cambios de posición y los movimientos escénicos.

El objetivo no es sobreproteger a nadie, sino permitir que cada persona pueda moverse con seguridad y autonomía. Ayudar no significa decidir por el otro: lo adecuado es preguntar qué necesita y cómo prefiere recibir esa ayuda.

Esta preparación espacial permite que, cuando comienza el concierto, la atención pueda concentrarse donde verdaderamente debe estar: en la música.

Adaptar el procedimiento, no rebajar la exigencia

Existe cierta tendencia a identificar inclusión con simplificación. Parece que adaptar una actividad implica reducir su dificultad o conformarse con un resultado artístico menor.

Mi experiencia es justamente la contraria.

Un coro de personas ciegas debe trabajar la afinación, el ritmo, el empaste, la dicción, el fraseo y la expresividad con la misma ambición que cualquier otra agrupación. La diferencia no está en el objetivo, sino en los caminos utilizados para alcanzarlo.

La inclusión consiste en eliminar barreras, no en rebajar expectativas.

Eso implica corregir, repetir e insistir cuando el resultado todavía no es satisfactorio. La condescendencia no ayuda a crecer musicalmente. La exigencia, cuando va acompañada de herramientas adecuadas, respeto y confianza, es también una forma de reconocer las capacidades de cada cantante.

Al mismo tiempo, todos los integrantes deben asumir su responsabilidad: estudiar, memorizar, escuchar, atender a las indicaciones y comprometerse con el conjunto.

Autonomía frente a sobreprotección

Coro ONCE en Bohoyo (Ávila) 2025 Iglesia de la Asunción
Coro ONCE en Bohoyo (Ávila) 2025 Iglesia de la Asunción

Una de las cuestiones más delicadas al trabajar con personas con discapacidad es encontrar el equilibrio entre la ayuda y la autonomía.

La ayuda es necesaria cuando responde a una necesidad real y se ofrece de la forma adecuada. La sobreprotección, en cambio, puede limitar la iniciativa de la persona y transmitirle que no confiamos en sus capacidades.

En el coro resulta fundamental crear un entorno de confianza en el que cada integrante pueda expresar qué necesita. Algunas personas agradecerán una orientación física; otras preferirán una descripción verbal o seguir el brazo de un compañero. No debemos presuponer que todos necesitan lo mismo.

La autonomía también se construye musicalmente. Cuanto mejor conoce cada cantante su voz y la estructura de la obra, menos depende de recordatorios externos y mayor es su capacidad para contribuir al conjunto.

Lo que he aprendido como director

Trabajar con el Coro Fermín Gurbindo me ha enseñado tantas cosas vitales, que no terminaría nunca…

Pero si me centro en el papel de un director, muchas de las llamadas adaptaciones son, en realidad, buenas prácticas de dirección coral:

  • Dar instrucciones claras y concretas.
  • Explicar el objetivo de cada repetición.
  • Anticipar entradas, cambios y movimientos.
  • Proporcionar materiales de estudio adecuados.
  • Trabajar la memoria y la escucha interna.
  • Crear códigos de comunicación compartidos.
  • Organizar el espacio de forma segura.
  • Fomentar la autonomía de cada cantante.
  • No depender exclusivamente del gesto visual.

Todo esto mejora el ensayo de un coro de personas ciegas, pero también mejoraría el funcionamiento de cualquier otro coro.

La inclusión no consiste solamente en incorporar a personas diferentes a una actividad ya diseñada. También significa permitir que su presencia transforme y mejore nuestra manera de trabajar.

Que se escuche primero la música

El Coro Fermín Gurbindo ha participado en conciertos, proyectos de teatro profesional, proyectos de investigación, y encuentros con otras agrupaciones, como el concierto compartido con los University of Texas at Dallas Chamber Singers.

En todos ellos hay una aspiración común: que el público no perciba únicamente la discapacidad de algunos cantantes, sino el trabajo musical de todo el conjunto.

Un coro de personas ciegas no debería ser valorado simplemente por subir a un escenario. Debe poder emocionar, convencer y ser juzgado también por su calidad artística.

Dirigirlo no significa dirigir menos. Significa escuchar más, comunicar mejor y descubrir otros caminos para que todas las voces puedan aportar lo mejor de sí mismas.

Preguntas frecuentes sobre los coros de personas ciegas

¿Cómo sigue al director una persona ciega?

Las entradas y cambios se preparan previamente mediante la respiración compartida, códigos auditivos o corporales, referencias musicales y un conocimiento profundo de la obra. El gesto visual puede ayudar a quienes conservan resto de visión, pero no es el único medio de comunicación.

¿Las personas ciegas pueden leer partituras?

Sí. Existe un sistema de musicografía braille, aunque no todas las personas ciegas lo utilizan. Según cada cantante, el aprendizaje también puede apoyarse en grabaciones, explicaciones verbales, partituras ampliadas o documentos digitales accesibles.

¿Un cantante puede leer música braille mientras canta?

Habitualmente necesita memorizar la música. La partitura braille se lee con las manos y de manera lineal, por lo que no resulta práctico leerla simultáneamente mientras se canta.

¿Es necesario elegir un repertorio más sencillo?

No necesariamente. Como sucede con cualquier coro, el repertorio debe adecuarse a la formación, las voces disponibles y el tiempo de ensayo. La discapacidad visual afecta principalmente a la forma de aprender y recibir las indicaciones, no a la capacidad artística del conjunto.